sábado, 3 de marzo de 2012

¿Hay algún aspecto del 11-M libre de manipulación?

http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/hay-algun-aspecto-del-11m-libre-de-manipulacion-11042/

No hay aspecto del 11-M sobre el que fijemos la vista, en el que no aparezca, omnipresente, la sombra de la ocultación.

  • Al sumario no se adjuntaron las actas de los restos recogidos en cada foco de explosión.
  • Los restos recogidos en los trenes desaparecieron a toneladas, hasta verse reducidos a 23 míseros fragmentos, que fueron todo lo que llegó a la pericial de explosivos del juicio.
  • Esos restos de los trenes no fueron entregados a la Policía Científica para su análisis, contraviniendo los protocolos vigentes para el caso de atentado terrorista.
  • Los análisis realizados en la Unidad Central de Desactivación de Explosivos no fueron incorporados al sumario: ni las pruebas químicas analíticas, ni los estudios sobre posibles restos de los artefactos hallados en los focos de explosión.
  • Todos los vagones, menos uno, en los que habían explosionado las bombas fueron desguazados en cuestión de pocos días, contraviniendo la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Restos que podían haber servido para determinar la estructura de los artefactos o la composición de los explosivos fueron reducidos a chatarra.
  • Las prendas de ropa no reclamadas por ningún familiar de las víctimas fueron incineradas, pocas semanas después del 11-M, en el vertedero de Valdemingómez. Y ello a pesar de que la ropa hubiera podido utilizarse para la realización de análisis químicos.
  • Los restos no reclamados de artefactos electrónicos encontrados en los trenes fueron reducidos a polvo en una trituradora industrial del este de Madrid, también pocas semanas después de la masacre.
  • El único vagón explosionado que no se desguazó - el vagón número 4 del tren de Santa Eugenia - fue reparado y puesto en circulación, tras cortar del mismo toda la zona correspondiente al foco de explosión.

Hoy publicamos en Libertad Digital la noticia de que los restos correspondientes al foco de explosión del tren de Santa Eugenia han permanecido arrumbados durante ocho años en la empresa encargada de la reparación de aquel vagón.

La Policía sabía que esos restos existían. Renfe estaba también al corriente. El juez instructor era consciente, según la dirección de la empresa, de que allí se conservaban esos restos extraídos del vagón explosionado.

Y, sin embargo, en el sumario del 11-M no hay rastro de su existencia: ningún informe policial, ni ningún auto judicial, menciona esos restos. No existe constancia tampoco de que el tribunal presidido por Gómez Bermúdez fuera informado de que en una empresa de Madrid habían quedado vestigios de uno de los focos de explosión.

¿Con qué objeto se conservaron esos restos? No lo sabemos, aunque está claro que esos restos se quisieron mantener deliberadamente hasta después de acabado el juicio.

Pero, sobre todo, ¿por qué se mantuvo en secreto la existencia de esos restos?

miércoles, 22 de febrero de 2012

La juez inadmite ahora la querella de Zougam contra las testigos rumanas del 11-M

http://www.libertaddigital.com/nacional/2012-02-22/la-juez-inadmite-ahora-la-querella-de-zougam-contra-las-testigos-rumanas-del-11-m-1276450823/

Mientras el 19 de enero el auto de la juez afirmaba que los hechos denunciados "presentan características que hacen presumir la posible existencia de delitos" un mes más tarde dijo que la querella "pretende contradecir o impugnar la valoración de la prueba" que hizo la Audiencia Nacional "y en concreto la valoración efectuada por el tribunal de las declaraciones prestadas por los testigos protegidos en la causa".

Sin embargo, la intención de la acción penal era tratar de demostrar el falso testimonio de las testigos rumanas, C-65 y J-70 puesto que existirían hechos nuevos que aquel tribunal no pudo conocer y que probarían que éstas mintieron.

El testimonio de estas dos mujeres rumanas fue "la principal prueba de cargo" contra Zougam puesto que le situaron en los trenes del 11-M. Curiosamente, J-70 acudió a denunciar por primera vez 11 meses después de los atentados que le había visto con una mochila en su vagón cuando iba junto a C-65. Lo que no dijo es que 15 días antes técnicos del Ministerio del Interior la habían descartado como víctima lo que le cerraba las puertas a las indemnizaciones. Tras inculpar a Zougam entró en el listado y cobró 48.000 euros.

Por su parte, J-70 durante esos once meses había comparecido ante la Comisaría General de Extranjería, ante la Dirección General de la Policía; ante el Consorcio de Compensación de Seguros; ante una abogada para personarse en el sumario del 11-M; ante un tribunal médico y ante una subsecretaria de Interior. Nunca dijo que hubiese visto a Zougam."



http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/los-testimonios-oculares-contra-zougham-10756/


Tal como había avanzado Pedro J. Ramírez en su última carta dominical, El Mundo publica hoy la primera parte de una serie de nuevas informaciones sobre el 11-M, que vienen a desmontar aún más los testimonios que sirvieron para imponer 40.000 años de cárcel al único condenado por poner una bomba en los trenes de la muerte: Jamal Zougham.

Casimiro García Abadillo ha viajado a Rumanía para hablar con el testigo protegido R-10, uno de los tres testigos que sirvieron en el juicio de la Casa de Campo para afirmar que Jamal Zougham fue el colocador de una de de las bombas del 11-M.

Recordemos, para poner la información en su contexto, que a Jamal Zougham lo reconocen en los trenes hasta ocho testigos distintos. Si todos ellos hubieran dicho la verdad, Zougham habría tenido que estar en al menos tres trenes simultáneamente, lo cual es físicamente imposible. Al final, entre el juez instructor y el tribunal presidido por Gómez Bermúdez, se fueron descartando a lo largo del tiempo diversos testimonios, de tal manera que la sentencia del 11-M condena a Zougham basándose en lo que dicen solo tres de los testigos, todos ellos rumanos: dos amigas que viajaban juntas y el testigo protegido R-10. El testigo protegido R-10 ni siquiera llegó a ratificar durante el juicio su declaración policial, por la sencilla razón de que no acudió a prestar testimonio a la Casa de Campo, por haber vuelto a Rumanía.

Recordemos también, porque hace tiempo que lo hemos publicado, que los testimonios de las dos amigas rumanas y de R-10 presentan numerosas contradicciones entre sí, tanto en lo que se refiere al aspecto físico del supuesto terrorista que vieron, como en lo relativo al lugar donde le ven.

Además, si los tres testigos dijeran la verdad, entonces el relato de los hechos sería completamente ridículo: Zougam tendría que haberse subido con su mochila bomba al tren de Santa Eugenia en la estación de Torrejón de Ardoz, cuando quedaban sólo QUINCE minutos para que la bomba estallara, momento en que le ve el testigo R-10. Luego, habría tenido que recorrer el tren hasta el vagón 6, siendo visto por las otras dos testigos entrando a ese vagón. En ese momento, sigue llevando a cuestas la bomba, porque las rumanas declaran que le ven con la mochila al hombro. Posteriormente, tendría que haber vuelto sobre sus pasos hasta el vagón 4 sin que le vieran de nuevo las dos amigas rumanas, y tendría que haber depositado su artefacto en ese vagón 4 (que fue el único que estalló en el tren de Santa Eugenia), cuando sólo quedaban CINCO minutos para que estallara, antes de bajarse en la estación de Vicálvaro.

¿Puede alguien creerse, de verdad, que un terrorista que no tiene nada de suicida va a dedicarse a deambular por un tren con una bomba temporizada para estallar CINCO minutos después? Es completamente absurdo. ¿Qué hubiera pasado si el tren se queda parado en la vía entre dos estaciones, como tan a menudo sucede en nuestra red de cercanías? ¿Qué habría hecho el terrorista? ¿Saltar por una ventana?

Finalmente, recordemos también que las dos amigas rumanas sólo declaran haber visto a Zougham bastante tiempo después de que la fotografía de éste se difundiera con profusión en todos los medios de comunicación. De hecho, una de las amigas se presenta a declarar ante la Policía TRES SEMANAS después de la masacre, mientras que la otra tarda UN AÑO en declarar ante la Policía por vez primera. Encima, las declaraciones sucesivas de las dos amigas (ante la Policía, ante el juez instructor y ante el tribunal del 11-M) van variando a lo largo del tiempo y presentan contradicciones llamativas.

Solo nos quedaba, por tanto, R-10 como testigo de cargo fiable contra Zougham. Pero lo que hoy revela Casimiro García Abadillo viene a desmontar ese último testimonio:

- en primer lugar, el testigo reconoce que no está 100% seguro de que fuera Zougham la persona que vio.

- en segundo lugar, el testigo dice que es falso que él reconociera fotográficamente a Zougham ante la Policía el día 16 de marzo, tal como la Policía sostiene.

- en tercer lugar, el testigo dice que la persona que él vio era de pelo muy liso, mientras que Zougham lo tiene bien rizado.

En conclusión, El Mundo remacha hoy los datos que hemos venido publicando a lo largo del tiempo, y que apuntan a que resulta completamente inverosímil que Zougham colocara ninguna bomba del 11-M.

En los próximos días tendremos, con toda seguridad, nuevos datos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La Unión de Oficiales tiene constancia de "presiones" contra la juez Coro Cillán

http://www.libertaddigital.com/nacional/2012-02-15/la-aogc-nos-constan-presiones-contra-la-juez-coro-cillan-1276450213/

Las acusaciones del sindicato policial SUP sobre que Rubalcaba estaría implicado en distintas maniobras para apartar a la juez Coro Cillán siguen coleando. Acusan de que el sindicato al que pertenece Sánchez Manzano, el SPP, habría recibido instrucciones por parte del exministro del Interior para poder quitarse de en medio a una juez que se mostraba incómoda.


http://www.libertaddigital.com/nacional/2012-02-15/el-sup-implica-a-rubalcaba-en-maniobras-para-apartar-a-la-juez-coro-cillan-1276450154/

El SUP implica a Rubalcaba en maniobras para apartar a la juez Coro Cillán
El sindicato de Sánchez Manzano, el SPP, se preciaba de haber recibido "instrucciones" de Rubalcaba para recusar a la juez.

domingo, 12 de febrero de 2012

Una Justicia empeñada en cerrar en falso el 11-M

http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/una-justicia-empenada-en-cerrar-en-falso-el-11-m-63210/


La Audiencia de Madrid cierra una investigación que estaba muy cerca de aclarar los extremos más importantes de un caso que, eventualmente, habría obligado a la Justicia a revisar de arriba abajo todo lo investigado y juzgado hasta la fecha sobre el 11-M

El archivo de la investigación penal que estaba siendo llevada a cabo por la titular del juzgado 43, decretado este viernes por la Audiencia de Madrid, es además de un mazazo a las víctimasde los atentados del 11-M que exigen conocer toda la verdad de lo que ocurrió en ese fatídico día de marzo, una afrenta a la lógica por lo extemporáneo de su consumación y lo dudoso de los argumentos empleados.

La Audiencia de Madrid sostiene que el caso seguido contra el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, y una de sus subordinadas, ya era cosa juzgada al haber sido desestimada una demanda anterior en el mismo sentido presentada por un peculiar partido político en otra instancia judicial. Sin embargo, como acertadamente sostiene el fiscal actuante en la instrucción de la jueza Coro Cillán para oponerse al archivo, esa otra demanda, que ha servido para cancelar una investigación prometedora, pedía investigar únicamente la prueba pericial que se llevó a cabo para determinar la composición de los explosivos que estallaron en los trenes. En cambio, la instrucción de la demanda interpuesta por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, a la que más tarde se adhirió la Asociación de Víctimas del Terrorismo, va mucho más allá tanto en el objetivo de la investigación como en la exigencia de las responsabilidades oportunas al principal imputado, el comisario Sánchez Manzano.

En efecto, las pesquisas del juzgado número 43 iban dirigidas a determinar la responsabilidad del jefe de los Tedax en cuestiones que trascienden la propia pericia de los explosivos. Hasta el momento de decretarse el archivo de la causa, la titular del juzgado 43 había obtenido ya sólidos indicios de la posible comisión de graves delitos como la destrucción intencionada de pruebas vitales para esclarecer los atentados, la falsificación de otros elementos probatorios como la famosa mochila de Vallecas o la aportación de un evidente falso testimonio ante el tribunal que juzgo los atentados del 11-M.

Bien habría podido la Audiencia de Madrid ordenar la cancelación de las averiguaciones en lo referido a la naturaleza de los explosivos utilizados en la masacre, único objeto de la demanda presentada por Alternativa Española. Sin embargo esta circunstancia tangencial, que en nada afecta al resto de solidísimas acusaciones que en la actualidad pesan sobre Sánchez Manzano, ha sido utilizada por ese órgano superior para cerrar una investigación que, gracias al impulso de las víctimas de los atentados y al tesón de una jueza, estaba muy cerca de aclarar los extremos más importantes de un caso que, eventualmente, habría obligado a la Justicia a revisar de arriba abajo todo lo investigado y juzgado hasta la fecha sobre el mayor atentado ocurrido jamás en suelo europeo.

Sin embargo aún queda una posibilidad para que este carpetazo no tenga carácter definitivo. De sustanciarse el oportuno recurso, será el Tribunal Supremo el que deba decidir si la investigación de un caso que arroja tantas sombras de duda debe proseguir su camino judicial. En caso contrario, pasará a los anales de la judicatura como el caso en que a las víctimas directas de la mayor masacre de nuestra historia se les impidió oficialmente conocer la verdad sobre lo ocurrido.

viernes, 10 de febrero de 2012

Carpetazo a la causa contra Sánchez Manzano por su papel en el 11-M

http://www.libertaddigital.com/nacional/2012-02-10/la-audiencia-provincial-da-carpetazo-a-la-cuasa-contra-sanchez-manzano-1276449726/

Sánchez Manzano mintió ante la Comisión del 11-M, mintió ante el juez de instrucción Del Olmo y mintió ante el tribunal presidido por el juez Gómez Bermúdez.

Lo hizo al declarar, y luego negar, que en los focos de explosión del 11-M había aparecido nitroglicerina.

Lo hizo al declarar que el explosivo de la mochila de Vallecas coincidía, en todos sus componentes, con el explosivo encontrado en una furgoneta Kangoo en Alcalá de Henares en la mañana del 11-M.

Lo hizo al declarar en el juicio que empleados de una fábrica de explosivos confirmaron que el explosivo encontrado en la furgoneta Kangoo era Goma2-ECO.

Sánchez Manzano tenía la responsabilidad, puesto que se hizo cargo de ellas, de custodiar las muestras recogidas en los trenes del 11-M, pero aquellas muestras desaparecieron a centenares.

Sánchez Manzano tenía la responsabilidad, según los protocolos, de enviar las muestras de los trenes a la Policía Científica para su análisis químico, pero la Policía Científica nunca llegó a recibir las muestras recogidas en los focos de explosión.

La actuación de Sánchez Manzano impidió, por tanto, que sepamos, a fecha de hoy, qué explosivo estalló en los trenes que mataron a 193 personas el 11 de marzo de 2004.

Por eso se querelló contra él, y contra su jefa de laboratorio, la asociación mayoritaria de víctimas del 11-M, dirigida por Ángeles Domínguez. Querella que le correspondió por reparto a la juez Coro Cillán y que nos ha permitido conocer numerosos detalles adicionales sobre el proceso masivo de destrucción, ocultación y sustitución de pruebas que se puso en marcha muy pocas horas después de que 10 bombas hicieran explosión en cuatro trenes de cercanías de Madrid.

Pero ahora, la sección 17 de la Audiencia Provincial de Madrid ha decidido dar carpetazo a la causa, impidiendo así que continúen las investigaciones.

Y no da carpetazo porque sea falso que Sánchez Manzano mintiera, ni porque sea falso que Sánchez Manzano dejara que desaparecieran las muestras del 11-M, ni porque sea falso que Sánchez Manzano incumpliera su obligación de enviar las muestras de los trenes a la Policía Científica.

El argumento de la Audiencia Provincial de Madrid para archivar la causa es que existió una querella contra Sánchez Manzano que el partido Alternativa Española presentó ante la Audiencia Nacional y que la Audiencia Nacional desestimó en su día, sin ni siquiera tomarla en consideración. Y que, por tanto, nadie más puede presentar querellas contra Sánchez Manzano por esos mismos hechos.

O sea, para que ustedes se enteren de la jugada: un mes antes de que la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M presentara su querella en 2009 contra Sánchez Manzano en los juzgados ordinarios, el partido político Alternativa Española (que nunca había emprendido ninguna iniciativa jurídica sobre el 11-M) presenta una querella en la Audiencia Nacional, que es desestimada de inmediato (quince días después). Y dos años más tarde, se utiliza ese hecho por parte de la sección 17 de la Audiencia Provincial de Madrid para dar carpetazo a una causa, la instruida por la juez Coro Cillán, que estaba empezando a irse de las manos.

Ya que no podemos achantar a la juez Cillán difamándola, echamos mano de una sorprendente querella que nadie sabe quién ha instigado y cerramos la causa por la cara.

Y si eso significa dar una nueva bofetada judicial a las víctimas del 11-M, que siguen sin saber quién las convirtió en víctimas, pues no pasa nada.

Cuánto apesta este país, ¿verdad?

domingo, 22 de enero de 2012

A por la jueza

Inestable para juzgar, alcohólica, etc. en el País. Jamás sacó noticia alguna de las pruebas o testigos falsos, pero ahora va a por la jueza.

"El Poder Judicial ha abierto un expediente disciplinario a la magistrada Coro Cillán, que instruye la reapertura del caso del 11-M. Tras precintar una discoteca, nombró administrador a quien, según una fiscal, es su novio. Una secretaria y dos fiscales del juzgado dicen que puede tener problemas con el alcohol."

viernes, 23 de diciembre de 2011

http://blogs.libertaddigital.com/ld-libros/los-explosivos-del-11m-4803/

5/2009 EL EXPLOSIVO DE MINA CONCHITA NO ERA GOMA-2!, ENTONCES ¿QUÉ HACEN ENCARCELADOS SI NO TIENE QUE VER EL EXPLOSIVO QUE COGIERON CON LO QUE EXPLOTÓ EN LOS TRENES?


Cinco años después de cometida la masacre, seguimos sin conocer los nombres de quienes pusieron las bombas, seguimos sin saber cómo se transportaron esas bombas hasta las estaciones, seguimos sin saber cómo estaban construidas esas bombas, seguimos sin saber quién las montó...

Ni siquiera sabemos qué explosivo se utilizó para matar a las 193 personas que perdieron la vida el 11 de marzo. Hoy, el periódico El Mundo publica los resultados de un trabajo realizado por uno de los peritos que participó en el juicio del 11-M. En ese exhaustivo trabajo, el perito Antonio Iglesias concluye que los análisis realizados a las muestras entregadas al tribunal apuntan a que las bombas del 11-M contenían Titadyn, y no la Goma2-ECO que la versión oficial dice que se utilizó.

La prueba pericial de explosivos ordenada por el tribunal del 11-M pasará a la Historia como uno de los mayores esperpentos judiciales de un país acostumbrado a que la Justicia sea un auténtico esperpento. Repasemos los hechos:
Los miembros de las Fuerzas de Seguridad, cumpliendo con su obligación, recogieron toneladas de restos en los trenes atacados nada más producirse los atentados del 11-M.
Incumpliendo el protocolo, esas muestras no se llegaron a enviar a la Policía Científica para su análisis.
Los propios vagones atacados se comenzaron a desguazar sólo 48 horas después de la masacre, en lugar de conservarlos hasta el juicio, como marca la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Las toneladas de restos recogidos en los vagones atacados desaparecieron como por arte de magia, sin que sepamos qué fue de ellas.
Centenares de objetos de las víctimas (incluyendo ropas, documentación, calzado) fueron quemados en el vertedero de Valdemingómez.
Decenas de restos electrónicos recogidos en los trenes fueron reducidos a polvo en una trituradora industrial de las afueras de Madrid.
En la Comisión de Investigación del 11-M, el entonces jefe de los Tedax afirmó que se había encontrado nitroglicerina en los focos de explosión, lo que echaba por tierra la hipótesis de que hubiera podido emplearse Goma2-ECO en las bombas, porque ese explosivo no contiene nitroglicerina. Cuando se señaló en este blog esa contradicción, el jefe de los Tedax achacó sus palabras a un error.
Después de dos años de instrucción sumarial, jamás se llegó a incluir en el sumario un informe en el que se detallara qué componentes de explosivo se habían encontrado en cada uno de los focos. Cuando se le preguntó en el juicio a la jefa del laboratorio de los Tedax por qué no había indicado los componentes encontrados, contestó que "porque nadie le había preguntado".
Ante la inexistencia de pruebas respecto al explosivo utilizado en los trenes, el tribunal ordenó realizar una prueba pericial para aclarar esa cuestión.
Para evitar posibles manipulaciones, el tribunal ordenó grabar esa prueba pericial en vídeo.
A pesar de haberse recogido en su día toneladas de muestras, a los peritos se les entrega para su análisis un minúsculo conjunto de muestras, la mayoría de ellas lavadas previamente con agua y acetona, sin ningún tipo de garantía de no haber sido previamente manipuladas y sin ningún soporte documental que acreditara que efectivamente procedían de los trenes. De alguno de los focos de explosión no se les llegó a entregar a los peritos prueba ninguna.
A pesar de los pesares, en esa prueba pericial de explosivos aparecieron componentes que no forman parte de esa Goma2-ECO que la versión oficial sostenía que se había utilizado.
Cuando aparece por primera vez uno de esos componentes que no forman parte de la Goma2-ECO, la grabación en vídeo de la prueba se interrumpió, debido a un providencial corte del fluido eléctrico.
Posteriormente se repiten los análisis, y empiezan a aparecer en multitud de muestras todo tipo de componentes que antes no habían aparecido.
En cualquier otro país con una Justicia digna de ese nombre, el tribunal habría interrumpido o anulado el juicio y habría tomado las medidas necesarias para que se pusieran a disposición del juez instructor todas las pruebas recogidas en los escenarios de explosión. Pero el tribunal presidido por Gómez Bermúdez dio por bueno que en los trenes se había utilizado Goma2-ECO, sin pedir que se aclarara el destino de las muestras recogidas en los trenes, sin pedir que se repitieran unos análisis que habían resultado un completo fiasco, sin pedir explicaciones a quienes durante dos años de instrucción sumarial habían ocultado los componentes aparecidos en los focos de explosión y sin pedir responsabilidades por los misteriosos cortes de luz que habían hecho que fuera imposible garantizar que no se hubieran producido manipulaciones durante la prueba pericial de explosivos.

Y la pregunta es: ¿por qué? ¿Por qué el Gobierno, la Oposición y la Justicia son capaces de dar por bueno el resultado de un juicio viciado desde el principio? ¿Por qué consienten que se cierren judicialmente las investigaciones, sin ni siquiera haber aclarado cuál fue el arma del crimen? ¿Por qué están todos ellos dispuestos a respaldar la mentira, con tal de que no se remueva lo que el 11-M sucedió?

¿Tan terrible es lo que el 11-M esconde como para que todos se pongan de acuerdo en que lo mejor es el silencio?

martes, 20 de diciembre de 2011

Testificar por dinero

http://www.libertaddigital.com/nacional/2011-12-20/zougam-se-querella-contra-las-testigos-rumanas-por-falso-testimonio-1276444762/

"Los querellantes analizan cómo la testigo J-70 compareció a lo largo de 2004 en cuatro ocasiones ante órganos de Interior para solicitar indemnizaciones o beneficios administrativos relacionados con el permiso de residencia, sin mencionar nunca que hubiese visto a un posible terrorista en los trenes ni que viajase acompañada de su amiga C-65, que había declarado en abril de 2004.

Por fin, el 7 de febrero de 2005, acudió a la Audiencia Nacional para acusar por primera vez a Zougam, quince días después de que el Ministerio del Interior la rechazase definitivamente como víctima de los atentados, "perdiendo así la opción de obtener una indemnización, regularizar su residencia y trabajo en nuestro país y proceder a la reagrupación familiar de su hija menor de edad y entonces residente todavía en Rumanía". "En ese momento", según la querella, C-65 y J-70 decidieron "que esta última acomodaría su versión" a la que ya había ofrecido la primera. Y "tras lo anterior, consigue su objetivo": fue incluida en el listado de víctimas y cobró 48.000 euros."

Zougam se querella contra las testigos rumanas por falso testimonio

http://www.libertaddigital.com/nacional/2011-12-20/zougam-se-querella-contra-las-testigos-rumanas-por-falso-testimonio-1276444762/

ESCÁNDALO, Y LA POLICÍA QUÉ DICE, Y ¿EL JUEZ BERMÚDEZ?

"...Los testigos C-65 y J-70 habrían mentido para obtener un beneficio económico, permisos de residencia y trabajo y, en última instancia, la nacionalidad española."

"...el 7 de febrero de 2005, acudió a la Audiencia Nacional para acusar por primera vez a Zougam, quince días después de que el Ministerio del Interior la rechazase definitivamente como víctima de los atentados, "perdiendo así la opción de obtener una indemnización, regularizar su residencia y trabajo en nuestro país y proceder a la reagrupación familiar de su hija menor de edad y entonces residente todavía en Rumanía". "En ese momento", según la querella, C-65 y J-70 decidieron "que esta última acomodaría su versión" a la que ya había ofrecido la primera. Y "tras lo anterior, consigue su objetivo": fue incluida en el listado de víctimas y cobró 48.000 euros."

lunes, 19 de diciembre de 2011

Pruebas falsas...

http://www.libertaddigital.com/opinion/gabriel-moris/el-rompecabezas-del-11-m-62455/

"...Inicialmente, el atentado fue atribuido a ETA por unanimidad. Parecía lógico partiendo de los antecedentes, incluido el episodio de Cañaveras. La teoría islamista sólo empezó a tomar cuerpo a raíz de las pruebas que hoy sabemos que fueron falsas (Kangoo y mochila de Vallecas). Estos dos elementos condicionaron las investigaciones policiales que llevaron a la detención de más de un centenar de personas..."

lunes, 12 de diciembre de 2011

El SUP pide "una revisión de las pruebas y un nuevo juicio" a Jamal Zougam

http://www.libertaddigital.com/nacional/2011-12-12/el-sup-pide-una-revision-de-las-pruebas-y-un-nuevo-juicio-a-jamal-zougam-1276444055/

El SUP se muestra muy crítico con la concesión de la medalla, que enmarcan en un "sistema corrupto" y subraya que el hecho de que "se pueda conceder una medalla a un magistrado

javf17 dijo el día 12 de Diciembre de 2011 a las 21:12:46:
El SUP tenía otra alineación cómplice al menos, cuando un miembro destacado suyo de cuyo nombre no quiero acordarme, apuntó la idea de llevar a nuestro Luís del Pino a una habitación donde no rigiera la constitución ni el estado de derecho.

Nunca es tarde si la dicha es buena.
rataplan dijo el día 12 de Diciembre de 2011 a las 21:08:20:
¡Qué raro! Habiendo tenido tanto tiempo para darse cuenta como especialistas que son.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Sentencia del 11M

http://www.box.com/s/pugdbirujrb3kvxynvm4

"yo acuso" de Pedro J. Ramírez

http://www.youtube.com/watch?v=8SdIQMrE2Js

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/02/espana/1243912183.html

El 10 de enero de 1898, el prestigioso biólogo Émile Duclaux, director del Instituto Pasteur, publicó una carta en el diario parisino Le Siècle con la que abría lo que podríamos llamar el frente científico del caso Dreyfus. Sostenía que se había condenado a un inocente, denunciando la falta de rigor de la instrucción sumarial, la ligereza de la sentencia y la actitud de las autoridades, a las que presentaba encerradas en una cueva para no recibir la luz que podían aportar las pruebas caligráficas, el análisis químico de los documentos o el cálculo matemático de probabilidades.

Aunque sea imposible determinar cuál fue el impulso decisivo, es evidente que este gesto estuvo entre los detonantes de la mucho más extensa y célebre misiva que tres días después Émile Zola publicó en L' Aurore con el título de J'Accuse. Si la ciencia entraba en liza en pos de la verdad, ¿cómo no iban a hacerlo la literatura y el pensamiento crítico?

Ni Antonio Iglesias está al frente de una gran institución pública -aunque méritos no le faltarían para ello- ni yo soy el Pedro Zola que para bien o para mal pintan algunos. Pero, a cambio, su aportación científica a la causa del esclarecimiento de lo ocurrido en Madrid el 11 de marzo de 2004 es mucho más concreta que la de monsieur Duclaux, y yo supliré con constancia y empeño mis menores dones literarios.

En todo caso, desde el momento en que conocí el minucioso trabajo de este químico perfeccionista y abnegado, me pareció que era nuestro deber moral contribuir a divulgarlo para que el mayor número posible de ciudadanos tengan elementos de juicio tan decisivos como los que constituyen sus conclusiones.

Yo no sé lo que ocurrió el 11-M y el trabajo de Antonio Iglesias tampoco lo desvela. Pero sí demuestra que lo que no ocurrió es lo que dice la sentencia, porque en todos los restos de los focos se halló dinitrotolueno y en el único que no había sido lavado con agua y acetona se halló nitroglicerina, dos componentes que están en el Titadyn y no en la Goma 2 ECO. Por lo tanto, es científicamente imposible, químicamente imposible, molecularmente imposible por mucho que lo afirmen la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo que "toda o gran parte de la dinamita [que estalló en los trenes] procedía de Mina Conchita", porque en Mina Conchita había Goma 2 ECO, pero no Titadyn.

La otra gran aportación de este trabajo son los sólidos indicios de la manipulación policial de la investigación, brillantemente realzados por el texto de Casimiro García-Abadillo, que más que un prólogo es una auténtica hoja de ruta del estado de la cuestión. Puede decirse, pues, que gracias a este libro ya sabemos por culpa de quiénes no sabemos lo que ocurrió en el 11-M o, al menos, por culpa de quiénes las posibilidades que un Estado democrático tiene de averiguar la verdad sobre un atentado político de esa magnitud quedaron infamemente disminuidas.

Poner ahora a esas personas en la picota pública no sólo es un acto de justicia compensatoria, sino que constituye posiblemente la última esperanza de reactivar la maquinaria de las instituciones e intentar limpiar -como escribió Zola- "la mancha de cieno" que ensucia nuestra dignidad nacional.

Por eso, igual que hizo él hace 111 años -ojalá nos traiga suerte tan perfecto capicúa-, yo acuso.

YO ACUSO al entonces comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas con flagrante incumplimiento de sus deberes profesionales, al transgredir los protocolos sobre recogida y almacenamiento de restos, al asumir unos análisis que no le habría correspondido realizar, al no poner a disposición de la Policía Científica los fragmentos obtenidos en los focos de los trenes, al predeterminar la investigación con la muestra patrón de la Goma 2 ECO de la que presuntamente salió también el explosivo colocado en la Kangoo y al proporcionar al juez Del Olmo, a la Comisión de Investigación parlamentaria y al propio tribunal del 11-M información falsa o gravemente errónea, perjudicando una y otra vez la búsqueda de la verdad de lo ocurrido.

YO ACUSO a la perito química de los Tedax con carné profesional 17.682 de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas con flagrante incumplimiento de sus deberes profesionales, al no redactar y entregar a sus superiores un informe por escrito especificando los componentes de la dinamita que identificó en los análisis realizados en el laboratorio de los Tedax durante el mediodía del 11 de marzo de 2004 y al destruir la disolución en agua y acetona de los restos empleados, impidiendo así toda posterior verificación.

YO ACUSO al entonces comisario jefe de la Policía Científica, Carlos Corrales, de incumplimiento de sus deberes profesionales al no reclamar de forma fehaciente la entrega de los restos de los focos de los trenes para su análisis en su laboratorio tal y como era preceptivo.

YO ACUSO al entonces subdirector general de la Policía, Pedro Díaz Pintado, y al entonces comisario general de Información, Jesús de la Morena, de incumplimiento de sus deberes profesionales al consentir expresa o tácitamente que el jefe de los Tedax no entregara a la Policía Científica los restos de los focos de los trenes.

YO ACUSO al general Félix Hernando, responsable de la UCO de la Guardia Civil, de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas con incumplimiento de sus deberes profesionales, al transmitir a la Comisión de Investigación parlamentaria, al juez instructor y al propio tribunal del 11-M información falsa o gravemente errónea sobre la investigación de la trama de explosivos en Asturias y el papel de sus confidentes en la misma, y al dar presuntamente instrucciones a su subordinado el alférez Jaime Trigo para que tratara de destruir la nota informativa que demostraba esa falsedad.

YO ACUSO al alférez de la UCO Jaime Trigo de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas al dirigirse al entonces segundo jefe de la Comandancia de Oviedo, Francisco Javier Jambrina, y pedirle, según su testimonio judicial, la destrucción de la nota que dejaba en evidencia a su superior Félix Hernando.

YO ACUSO al actual comisario jefe de la Policía Científica, Miguel Ángel Santano, y a sus subordinados Pedro Mélida, José Andradas y Francisco Ramírez de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la manipulación y ocultación de pruebas al "alterar" de "forma inveraz" -tal y como ha establecido la Justicia- un informe pericial que podía contradecir la versión oficial de lo ocurrido, dejando patente que -al margen de la propia trascendencia de dicho informe- existía una consigna política para orientar la investigación en una única dirección.

YO ACUSO al mando de la Policía Científica Alfonso Vega, jefe de la pericia ordenada por el tribunal del 11-M, de entorpecer la acción de la Justicia al poner trabas al trabajo de sus compañeros y al alentar en su propio informe al tribunal las más extravagantes teorías para tratar de justificar la aparición en los análisis de componentes químicos que echaban por tierra la versión oficial de los hechos.

YO ACUSO al juez Juan del Olmo de grave negligencia e incompetencia profesional al permitir la destrucción de pruebas esenciales como los propios trenes, al no asegurarse de que la Policía hubiera cumplido los protocolos establecidos para el análisis de explosivos, al concluir la instrucción sin tan siquiera contar con una prueba pericial de lo que estalló en los trenes, al permitir el incumplimiento de las normas de custodia de las pruebas, al orientar unidireccionalmente las investigaciones y al perseguir con saña sin "ponderación, mesura ni equilibrio" a los dos policías que podían poner en evidencia algunos aspectos irregulares de las mismas, tal y como acaba de establecerlo la Justicia.

YO ACUSO al juez Javier Gómez Bermúdez de negligencia profesional, al incluir en la sentencia graves errores materiales de carácter fáctico en relación al resultado de la pericia de explosivos; de inconsistencia intelectual, al no reflejar en la sentencia las consecuencias lógicas del resultado de la prueba pericial por él mismo encargada; de incoherencia personal, al defraudar las expectativas por él mismo alentadas cuando comunicó a las víctimas que algunos policías irían "caminito de Jerez"; de frivolidad, imprudencia y posible revelación de secretos, al colaborar en el libro de su esposa sobre el juicio, y de manipulación política, al hacer una presentación sesgada, tendenciosa y distorsionada de la sentencia. Vergüenza sobre vergüenza.

YO ACUSO a los jueces Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás de negligencia profesional, al suscribir los graves errores materiales de carácter fáctico incluidos en la sentencia, al respaldar las inconsecuencias del ponente en relación al resultado de la pericia de explosivos y al respaldar pasivamente su presentación sesgada, tendenciosa y distorsionada de la sentencia.

YO ACUSO a la fiscal del caso, Olga Sánchez, y a su superior directo, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, de negligencia profesional e incumplimiento de las obligaciones que se derivan del Estatuto del Ministerio Público al impulsar una investigación unidireccional, ceñida a la conveniencia del Gobierno, y desdeñar el valor probatorio de la evidencia científica mediante expresiones como: "En los trenes estalló Goma 2 ECO y vale ya" o "Da igual el explosivo que se utilizara".

No, no da igual el explosivo que se utilizara porque si, tal y como se deduce del riguroso trabajo del químico Antonio Iglesias, lo que estalló fue Titadyn, es muy probable que algunos inocentes hayan sido condenados y no cabe duda de que hay grandes culpables en libertad, pues nadie ha sido juzgado y condenado por suministrar este explosivo.

No, no vale ya. Por seguir ciñéndome a la estructura e incluso a las palabras literales de aquel artículo de Zola, en cuanto a estos 18 funcionarios públicos a los que acuso, "debo decir que ni les conozco, ni les he visto nunca, ni siento particularmente por ellos rencor ni odio. Les considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aquí no es más que un medio revolucionario [yo elegiría un adjetivo más modesto, pues, no en vano, la democracia ha progresado en los 111 años transcurridos] de activar la explosión de la verdad y de la justicia".

Zola concluía de forma impactante y melodramática: "Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la luz se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad que ha sufrido tanto y tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los tribunales y que me juzguen públicamente".

Yo suscribo ese mismo espíritu de lucha por la verdad y, por supuesto, como siempre, asumo las consecuencias de la libre expresión de estas opiniones. Pero, dicho sea con toda franqueza, aspiro a que los juzgados sean ellos.

Yo sólo puedo acusarles ante el tribunal de la opinión pública pero confío en que todos estos indicios, pruebas y argumentos estimulen a quienes están legitimados para ello a iniciar las acciones pertinentes para que todas o al menos algunas de estas 18 personas deban rendir cuentas de sus actos en el plano profesional, administrativo o eventualmente penal. Sólo procediendo contra ellos podremos ahora recorrer el camino inverso de las piedras de Pulgarcito hacia el origen de los hechos y las fuentes de la verdad.

"Así lo espero".

sábado, 10 de diciembre de 2011

Testigos falsos

http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/hombres-necios-10775/

Esta semana, el periódico El Mundo ha ido desvelando numerosos detalles inquietantes sobre los tres testimonios oculares que sirvieron para imponer 40.000 años de cárcel al único condenado por poner una bomba del 11-M: Jamal Zougham.

Hay que recordar que Jamal Zougham fue condenado basándose, exclusivamente, en esos tres testimonios oculares que le sitúan en los trenes de la muerte aquella mañana del 11-M. Aunque demos por buena la versión oficial, no hay ningún otro tipo de prueba incriminatoria contra él: ni restos de ADN, ni huellas dactilares, ni llamadas telefónicas cruzadas con otros posibles implicados... Nada de nada.

Hay que recordar también que a Jamal Zougham le reconocen en los trenes, supuestamente, hasta ocho testigos distintos y que, si todos ellos dijeran la verdad, Zougham tendría que haber estado en al menos tres trenes simultáneamente. Lo cual obligó al juez instructor y al tribunal a ir descartando testimonios, hasta quedarse solo con tres.

Pues bien, de esos tres testigos, el primero ni siquiera fue llamado para ratificar en el juicio su declaración policial, porque estaba en Rumanía, de modo que las defensas no tuvieron posibilidad de interrogarle. Y hasta Rumanía se ha desplazado el subdirector de El Mundo, Casimiro García Abadillo, para encontrarse con la sorpresa de que el testigo niega haber reconocido a Zougham en la fecha que la Policía dice. Niega además estar 100% seguro de haber visto a Zougham en los trenes y dice, para colmo, que la persona que él vio tenía el pelo completamente liso, cuando Zougham lo tiene enormemente rizado.

La segunda testigo es una mujer a la que por dos veces le denegaron los técnicos del Ministerio de Interior la condición de víctima, llegando a poner en cuestión, incluso, que viajara en los trenes. Sin embargo, quince días después de la segunda denegación, y cuando ya había pasado más de un año de los atentados, dice que se acuerda de haber visto a Zougham, tras lo cual se le reconoce la condición de víctima, se le otorga la nacionalidad y se hace acreedora a una indemnización de casi 50.000 euros.

La testigo número 3 es otra mujer que supuestamente iba en uno de los trenes con la segunda testigo. Reconoció a Zougham tres semanas después de la masacre, cuando ya la foto de Zougham se había publicado en todas partes. Además, esa testigo incurrió en diversas contradicciones al declarar ante la Policía y ante el juez. Tampoco habló para nada en sus primeras declaraciones de que fuera acompañada por la segunda testigo y encima proporcionó un relato sobre el avistamiento de Zougham que no encaja con lo que dice el testigo número 1.

Esta tercera testigo no viajaba en ninguno de los vagones donde estalló una bomba aquel día, pero obtuvo casi 50.000 euros como indemnización, más otros 50.000 para su marido, que al parecer viajaba en otro vagón distinto de su mujer y a quien también se reconoció la condición de víctima. Por si fuera poco, un amigo del comisario que se hizo famoso por la cacería de Garzón y Bermejo le proporcionó a esa tercera testigo y a su marido un puesto de trabajo en su empresa de seguridad.

Los datos aportados por El Mundo sobre las testigos 2 y 3 plantean con toda la crudeza la posibilidad de que se hubieran comprado testigos falsos para conseguir incriminar a Jamal Zougham en la masacre del 11-M y apuntalar la versión oficial de los atentados. De ahí que los abogados de Zougham hayan anunciado ya una querella por falso testimonio contra esas dos mujeres.

Me parece bien que los abogados de Zougham, como los de cualquier otra persona, defiendan los intereses de su cliente, y nada tengo que objetar a ello. Pero permítanme que yo me centre en aquello que me parece más grave.

Si lo que se desprende de la información de El Mundo fuera cierto, esas dos testigos se habrían prestado a incriminar a un inocente a cambio de dinero, de la nacionalidad y, en uno de los casos, de un puesto de trabajo.

Pero déjenme que me pregunte, como Sor Juana Inés de la Cruz, quién es más digno de reproche: "¿la que peca por la paga, o el que paga por pecar?".

Porque si se hubiera producido, efectivamente, esa compra de testigos, a mi el que me interesa verdaderamente no es el comprado, sino el comprador. Los mayores culpables no serían esas dos testigos, sino aquellos que hubieran inducido al falso testimonio a esas mujeres. Y aquellos que hubieran conocido la inconsistencia de esos testimonios y, sin embargo, los hubieran dado por buenos. Y aquellos que hubieran negado a las defensas la información que les habría servido para desmontar esos testimonios oculares fraudulentos.

Hemos podido ver en estos días, de nuevo, las imágenes con la actuación del juez Gómez Bermúdez durante el juicio del 11-M, en el que impidió por dos veces a las defensas preguntar a una de las testigos algo tan simple como cuál era la razón de que hubiera tardado más de un año en "recordar" que había visto a Zougham en uno de los trenes. ¿Por qué el juez Gómez Bermúdez impidió a las defensas hacer esa simple pregunta?

Si los testigos falsos merecen la repulsa social, ¿qué merecen aquellos que inducen a la falsedad a esos testigos y aquellos que consienten esa falsedad, incumpliendo su deber de impartir Justicia?